miércoles, 14 de octubre de 2009

2. LA FE DE LOS MÁRTIRES

Buenos días!!

¿No os llama la atención esta constante en la historia?: Siempre que las cosas van "mal", la gente se une y la iglesia crece. Cuando las cosas van "bien", la gente se relaja y empiezan las disensiones. Al comienzo de la historia, el adversario "se esforzó por obtener por medio de artificios lo que no consiguiera por medio de la fuerza. Cesó la persecución y la reemplazaron las peligrosas seducciones de la prosperidad temporal y el honor mundano".
Creo que debemos aprender la lección...y hacer una lectura correcta de nuestros tiempos. Estoy seguro de que pronto nos volveremos a unir y a crecer...
Un abrazo!!

2 comentarios:

  1. Me molesta sentir como me dejo engañar por satanás. me hace sentir menos inteligente a cada instante... increible como conseguir mis objectivos mundanos me aleja de mis objectivos celestiales... y yo vivo feliz sin darme cuenta de que estoy siendo engañada por mi misma. cuando el atomo fue descubierto el objectivo era bueno pero huvo mentes que lo usaron para para desarrollar la bomba atomica... me quede sintiendo que es eso que pasa con las muchas bendiciones de Dios... si no las colocas en sus manos, si no las vez a cada día como algo regalado por Dios, no lo cuidas como tal puedes usar algo bueno para el mal...

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  2. Cuando leí uno de los últimos parrafos del capítulo se me puso un poco la piel de gallina. Dice lo siguente:
    "Pablo declara que todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. ¿Por qué es, entonces, que la persecución parece actualmente adormecida? La única razón es que la iglesia se ha conformado con las normas del mundo, y por lo tanto no despierta ninguna oposición."
    Esto da mucho que pensar. Por un lado parece que como hemos nacido en un mundo con unas tradiciones y formas de vivir determinadas, éstas son las “normales” que hay que seguir, sin preguntarnos mucho de si nos benefician o no en nuestra vida. Por otro nosotros sentimos las bendiciones en nuestro día a día, vamos el sábado a la iglesia para llenarnos de nuestra comida espiritual, volvemos felices a casa y vivimos felices en Dios, pero nos olvidamos de aquellos con los que nos encontramos cada día, y que necesitan vivir lo mismo que nosotros. Simplemente podríamos darles la oportunidad. En este momento es cuando creo yo que algunos aceptarán las grandes noticias con brazos abiertos y otros nos “perseguirán” o rechazarán; pero ya estamos advertidos, que esto es decisión de cada uno, y solamente será capaz de tomarla, tras saber las opciones que tiene…

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